Mayo de 2022. Pues si, el benjamín del grupo no se quiere quedar atrás y nos sigue la pista al resto. Cumple 60, un chaval..!!!, y quería celebrarlo por todo lo alto con sus colegas de aventuras cicloturistas. Llevaba preparándolo y avisándonos un tiempo y, hasta el último día, no sabíamos nada de las sorpresas que nos iba a preparar. No nos había dicho ni donde, ni que rutas haríamos, ni que cosas especiales había preparado,…, nada de nada.

Lunes 16 de Mayo. Quedamos Antonio, Fer y yo con Juan en Galapagar para ir, no sabíamos aún donde, aunque parecía que hacia el noroeste. Avila ?, Salamanca ?.  Pedro y dos nuevos integrantes del grupo (Juanjo y Paco) iban por su cuenta desde Colmenarejo y en el destino se nos uniría un tercero,   Juan…. Esta vez Jose Pablo no nos acompaña, negocios mayores, aunque no mejores, le obligan a quedarse en tierra. Le mandaremos fotitos.

Por fin Juan nos desveló el secreto, el destino era Salamanca (cierto es que algo nos olíamos, verdad Antonio ?).  Y de camino, nos adelantó algunas cosillas.

Pues nada, como de costumbre dejamos nuestro coche a buen recaudo en el aparcamiento de la casa de Juan y tomamos rumbo a Salamanca vía Avila por el puerto de La Cruz Verde dejando atrás el Monasterio del Escorial.

Pedro, Juanjo y Paco iban de avanzadilla y nos juntaríamos en el destino, «Hotel Doña Brígida» en Villamayor, a unos 5 km del centro de Salamanca. Ideal…!!!

Allí nos esperaba ya Juan (de Valladolid)  al que diremos a partir de ahora Juan.V para no confundir con el del cumple.

Y aquí está, el estupendo hotel a orillas del Tormes donde íbamos a celebrar el cumple de Juan por todo lo alto. Era una fecha especial y el sitio también tenía que ser especial, no podía ser la pensión de la Tía Paca, ni hablar…!!.

Poniendo a punto las herramientas de trabajo, el día se avecinaba largo y duro y había que revisar bien el material.

No había tiempo que perder, el recorrido del día no era corto y después de registrarnos y subir equipajes nos dispusimos a emprender la marcha hacia Alba de Tormes por el tramo de la vía Verde de La Plata que une Alba con Salamanca.

El hotel está junto al río. Iniciamos la marcha por una senda en la orilla con pasarelas de madera incluidas y en la que hubo algún que otro percance, nada que lamentar. 

Desde el hotel y siguiendo el curso del Tormes iniciamos la marcha. Enseguida nos encontramos con una tachuela en la que algunos de los que no íbamos motorizados tuvimos que echar pie a tierra, porque eso si, tres van con vatios y no tienen problema a la hora de meterse por cualquier sitio. Y digo yo, que manía de pillar siempre la peor ruta entre dos puntos..!!.

Bueno pues siguiendo por los carriles bici de Salamanca junto a la ribera del Tormes, llegamos al comienzo de la Vía Verde en dirección a Alba de Tormes.

Mediados de mayo, tiempo ideal, buena compañia, el campo pletórico…., que más podemos pedir ?.

De camino a Alba de Tormes pasamos entre los dos Arapiles, el Grande y el Chico que dan nombre al pueblo y donde tuvo lugar la tan recordada batalla de Los Arapiles entre franceses e ingleses (y algún español) para dirimir sus diferencias fuera de sus fronteras como hacen otros ahora en Europa. A la vuelta hablamos un poco más de ello.

Y ahí están, el Arapil Grande y el Chico, que así se llaman. Por cierto algunos aprendimos que los «arapiles» o «tesos» son plataformas y cerros de culminación plana que….. (bueno mirad en Internet que para eso está). «No te acostarás sin saber una cosa más«, decía mi padre.

Y depués de unos 15 km de vía verde con suave pendiente y otros 5 km de bajada hasta el río llegamos a Alba de Tormes. Era la hora de comer ya un poco pasada y allí mismo, junto al río Juan había localizado el sitio ideal: Restaurante Miratormes.

Pedro acaba de leer la carta. No parece que le vaya a poner muchas pegas

Paco y Juanjo atentos a lo que les cuenta Fernando mientras, al fondo, el camarero, muy simpático y solícito por cierto, observa pendiente de que nos decidamos por fin a pedir de comer. Eran ya las 3 bastante pasadas y «vaya usté a saber» cuando terminarán éstos, pensaría.

Y comimos estupendamente y muy bien atendidos. Tanto es así que Paco se quedó con la copla «Restaurante Miratormes», y volvió unos días después con un colega motero y no sabemos si el motivo principal fue volver al restaurante o al Arapil Grande desde el que nos enviaron una foto. Habrá que preguntárselo pero ya te digo yo que lo del Arapil Grande seguro que sólo fue un excusa.

Después de comer Juan había concertado una visita al Castillo de los Duques de Alba. Ya no era hora de visitas pero había conseguido que la responsable nos admitiera junto a un grupo que entraba antes. Llegamos tarde y nos dejó entrar a echar un vistazo rapidito.

Inialmente en el siglo XII era una fortaleza. Después el Duque de Alba de turno, se hizo construir su palacio junto a ella. Y para más info tenéis la WikiPedia, ala.., a correr!!.

Desde lo alto de la torre, con el Tormes abajo, las vistas son espectaculares con el puente sobre el río y la Basílica de Santa Teresa.

Bajamos hacia el centro de Alba a la Plaza de Santa Teresa donde se encuentra el Convento de la Anunciación de las MM Carmelitas en el que reposan los restos de Santa Teresa. Visita al convento y vuelta a Salamanca.

Tocaba subir los 5 km de cuesta suave por la Vía Verde hasta alcanzar la larga bajada hasta Salamanca. Entre medias teníamos Los Arapiles y había que subir al grande donde se encuentra el monolito que recuerda la Batalla del mismo nombre en la que, en 1812 durante la guerra de la Independencia española, se enfrentaron Franceses e Ingleses (con algún que otro español) por las hegemonía en la Europa de la época. Mas info en la WikiPedia que sabe mucho.

Y Fernando tomando precauciones en medio de la campiña salmantina. Ojo que el bicho puede estar en cualquier parte.

Continuamos camino hacia Salamanca. Era bajada, suave pero bajada. El personal, que casi acababa de comer, ya pensaba en la cena y algunos parece que quisieran coger buen sitio en la mesa porque desaparecieron de la vista del resto en un santiamen.

Pero ya lo dice el refrán, «El que mucho abarca….«, pues eso, Antonio pinchó y menos mal que yo tenía un bote de la espuma milagrosa antipinchazos que nos sirvió para continuar hasta el restaurante que Juan había localizado en Salamanca junto al río. Y luego me dicen que para que llevo paquete detrás..

Chiringuito Los Hermanos, junto al Tormes. Parece que el Sr. Google sacó esta foto un lunes de invierno. En Mayo estaba más concurrido. Preguntamos donde podíamos dejar las bicis a buen recaudo y uno de los camareros nos dijo algo así como ..»Ahí mismo que yo vigilo, no os preocupéis, que si alguien se acerca….«. Bueno, pues nosotros tranquilos y a cenar.

Nos iban a acompañar dos amigas de Juan, Carmen y Fe. Carmen apareció con mascarilla y «un ramo de flores» para el homenajeado. Que maja, que detalle..!!. Ves ?, a nosotros ni se nos había ocurrido. Fe no vino, las dos tenían o habían tenido el bicho. Carmen se disculpó por no poder quedarse no fuera que…, y se fué con pena, de ella y nuestra. Otra vez será. Alguna foto habrá que inmortalice el momento pero no la encontramos.

Y ya bien entrada la noche volvimos al hotel por el carril bici junto al río. No podíamos pasar por debajo del Puente Nuevo (o de Enrique Estevan) construido en 1913 y llamado así porque sustitía al Puente Romano, sin inmortalizar el momento. El super móvil de Antonio consiguió esta estupenda vista.

Y el Sr. Google nos presta esta otra vista del puente de día y la catedral al fondo.

Y se acabó el día. Tal como Juan lo había previsto volvimos con las linternas de las bicis hasta el hotel. No estuvo mal, 70 km por la tarde dan para dormir bien, aunque el compi de habitación que te toque, o tu mismo, seas aficionado a algún intrumento de viento en sueños, ni te vas a enterar.

Ya habíamos repartido las habitaciones a la llegada asi que, cada mochuelo a su olivo. Veremos mañana la experiencia de cada uno.

Martes 17 de Mayo. Hoy era un día especial. Juan nos invitaba a comer en el restaurante del hotel para celebrar su cumple. Pero primero toca prepararse para el día con un buen desayuno. Él, que siempre madruga, desde el comedor nos avisa de la hora con la foto de la mesa ya preparada. Pues a desayunar.

Para abrir el apetito nos había preparado una ruta especial que él ya había hecho, bueno realmente había preparado todo el viaje eligiendo y haciendo los recorridos días antes, no quería tener ningún tipo de reclamación de la clientela.

Pues nos ponemos en marcha. Hoy, como ayer, toca seguir el cauce del Tormes pero ahora hacia el Norte. En unos 5 Km pasamos por el Parque de Valcuevo a unos 8 km de Salamanca, en el término municipal de Valverdón. 

Es principalmente una dehesa de encinas junto a la ribera del Tormes de algo más de 2 km de largo.

3 km más allá llegamos a la Hacienda Zorita.

Antiguo monasterio dominico fundado en el siglo XIV y en la actualidad reconvertido en hotel. Una lujosa fusión entre arte, enología y gastronomía, dicen ellos. 

Dicen las crónicas que en 1487 Colón estuvo alojado en Hacienda Zorita como invitado de los dominicos durante los meses que duraron las históricas Conferencias de Valcuevo, en las que Colón convenció a Fray Diego de Deza, Prior de los Dominicos y confesor de la Reina Isabel la Católica, y a los profesores dominicos de la Universidad de Salamanca sobre la viabilidad de la nueva ruta hacia las Indias.

Pues eso, lugar ideal para una celebración especial. Pero tiene que ser muy, muy especial, al nivel de lo especial que tiene que ser la cartera..!!

Y con los dientes largos seguimos nuestra ruta en dirección a Juzbado donde nos esperan historias muy interesantes. De camino y junto a la Hacienda Zorita encontramos este molino.

Aunque el plan inicial que Juan tenía previsto era pasar por Almenara de Tormes y visitar el «Arte Emboscado», dada la hora decidimos que íbamos directamente a Juzbado por carretera y dejamos lo de Almenara para después.

Juzbado, un pequeño pueblo salmantino que ha tenido la inmensa suerte de contar entre sus vecinos con personas comprometidas como Jerónimo Jablonsky (Javito), técnico de desarrollo local del ayuntamiento, que junto con los miembros de la corporación municipal y otros vecinos con inquietudes diversas, han conseguido generar un ambiente cultural y dinamizador mediante actividades culturales, deportivas, y otras de diversa índole como su Biblioteca Municipal, Museo de la Falla, Centro Botánico , el proyecto «Juzbado Libro Abierto«…, y otras muchas que pueden verse en su web.

Nos recibió Javito y después de las presentaciones recorrimos con él el pueblo mostrándonos los diferentes lugares de interés. El primer sitio fué la peña mirador desde la que hacen prácticas de escalada enseñando las técnicas a chicos y grandes. Como el día iba de sorpresas, alguno nos imaginamos lo peor, pero no, no nos iban a tirar haciendo rapel desde más de 50 metros de altura. Menos mal.

En la roca de la derecha han practicado un corte que permite visualizar los efectos de cizalla provocados por los fenómenos geológicos a lo largo de millones de años. Curiosa la forma en que Javito nos demuestra con una baraja el desplazamiento de las capas de la roca. Fernando, al que le encanta la geología, comenta con Javito sobre el tema.

Seguimos el recorrido por los diferentes puntos de interés y terminamos en la Biblioteca del Centro Botánico ubicado en la antigua ermita de San Miguel ahora restaurada y que, según se puede leer en su web, «contiene una amplia bibliografía de libros de botánica.  Desde los tratados de botánica clásicos hasta nuestros días, los más de 2.500 volúmenes que se distribuyen en sus estantes y vitrinas, repasan una buena parte de la botánica mundial a lo largo de más de 5 siglos«.  Espectacular

Javito nos muestra las joyas conservadas en la biblioteca que  alberga la colección botánica de Ana González-Garzo y Augusto Krause.

Dimos por terminada la visita a Juzbado no sin antes visitar el mural más famoso de entre los que adornan el pueblo: «El Beso«

Resultado de su Certamen de Arte Rural que se celebra anualmente y que según se indica en la web del Balneario Ledesma, dicho certamen se realiza.. «con piezas artísticas, que inicialmente fueron planteadas como expresión artística para los más pequeños (papeleras, bancos, paredes…) pero que hoy ha atraído el interés de relevantes muralistas en el panorama español y castellano«.

En dicha web se reflejan con bastante detalle todas las actividades que se realizan en Juzbado. Es interesante visitarla.

Y de vuelta al hotel por un camino un tanto accidentado (sabido es que a Juan lo fácil le pone poco), en Almenara de Tormes visitamos el Arte Emboscado, lugar donde se ha conseguido una increíble rehabilitación de humedales del Tormes donde antes había una fábrica de áridos.

Nos recibe el responsable del recinto. Vamos ya muy tarde y acepta que demos una vuelta rápida. Nos explica la historia de la recuperación del recinto en la que él lleva trabajando desde que era empleado en la gravera que quedó abandonada hace 20 años.

El recorrido discurre entre árboles y matorrales alrededor de la laguna que antaño fué gravera. A cada paso te encuentras con esculturas metálicas absolutamente originales repartidas por todo el recinto. Realmente un extraordinario ejemplo de cómo hacer una recuperación de un entorno que quedó absolutamente degradado cuando la gravera quedó abandonada.

Y aquí tenemos al personal disfrutando como niños debajo de este girasol gigante.

En definitiva una idea genial para recuperar un entorno que quedó totalmente degradado después de la explotación como gravera. Según nos indica la persona que nos atendió, responsables de áreas medioambientales de otros paises europeos se han interesado por la solución para recuperar entornos similares.

50 kms, no está mal por hoy teniendo en cuenta los sitios interesantes que hemos visitado. Quedan anotados para futuros viajes y volver acompañados de la family y/o amigos que seguro que van a quedar encantados.

Y con la hora pegada al…, eso, salimos por carretera rumbo al hotel porque nos esperaba el SPA que nunca puede faltar en cualquier salida con Juan, y esta vez con más razón. 

Y así, limpitos y relajados, nos presentamos en el comedor del hotel donde Juan nos invita para celebrar su 60 cumpleaños, «ahí es na», aunque para algunos eso queda ya muy, muy lejos y ya miramos el 7 con sorpresa e incredulidad… ¡¡¡ Pero, ¿¿ cómo hemos podido llegar hasta aqui ?? !!!.

Fernando está impaciente y es el primero en pillar sitio en la mesa. Aquí lo tenemos revisando el menú y comprobando que todo está en orden.

Y aquí estamos, en este estupendo comedor con vistas a la ribera del Tormes, con un camarero en exclusiva para nosotros sólos, celebrando el cumple de Juan y brindando porque cuando celebremos el 7, aún lo podamos hacer todos juntos, aunque sea con cachava. Para entonces, Pedro, te juro que sí me compraré la bici eléctrica. Brindamos por todo eso…!!!.

Y a los postres, después de los regalitos de cumple, Juan nos sorprende de nuevo. Vamos a buscar no sabemos qué por las calles de Salamanca. Nos entrega dos ScapeCityBox para competir entre dos equipos localizando algo que aún no conocemos.

En un equipo estamos Fer, Juan.V, Paco y un servidor. Aquí descifrando los misterios del juego. Pedro, del equipo contrario, va de espía.

Y aquí el otro equipo con Juan, Pedro, Juanjo y Antonio enterándose de la mecánica del juego antes de ponerse en marcha.

La ScapeBox es «La Lanza del Destino» y pronto averiguamos que se trata de localizar la lanza que el soldado romano «Longino» hunde en el costado de Jesús en la cruz y que, supuestamente, está en algún lugar de Salamanca. Para ello debemos ir resolviendo «enigmas» y buscando pistas que te van llevando a diferentes lugares emblemáticos de la ciudad.

Está chulo, pero no funcionó porque el servidor de Internet al que se conecta la APP incluida en el juego parece que estaba saturado y tardaba una eternidad en responder a nuestras demandas. Acabamos por desistir a las dos o tres etapas y decidimos que mejor nos íbamos al restaurante y dejábamos el tema para mejor ocasión.

Para la cena de despedida del día y del cumple de Juan, Paco se había puesto sus mejores galas, camisa, chaqueta y corbata, si señor..!!. Aquí le vemos junto a esta turronera salmantina.

Y para finalizar Juan había elegido este estupendo restaurante, «La Hoja 21» donde terminar el día con un muy buen sabor de boca, nunca mejor dicho.

No hay más que ver las caras de todos ya en los postres, nada que objetar, todo perfecto.

Paseito tranquilo hasta la furgo aparcada junto al río y «a la cama que es buen prao, que si no se come, se está tumbao» que decía mi padre. Mañana toca recorrido urbano por Salamanca y vuelta a casa con escala en Avila.

Miércoles 18 de Mayo. Vuelta a casa. Pero antes hay que ganar el jornal del día. Hoy toca recorrido por un circuito urbano de Salamanca. Y como siempre, después de un buen desayuno en el hotel, nos ponemos en marcha.

De nuevo por la orilla del Tormes en dirección sur superamos la tachuela del primer día y el pelotón se recompone para foto de despedida. 

Junto al recorrido encontramos esta curiosa «escultura ?«. Le llaman «El Toro de la Cruz Roja» colocado junto con otras 40 piezas de un proyecto titulado «Paseo entre toros«. Por ahí andarán las otras 39.

Un recorrido corto de despedida. El hotel hay que dejarlo a las 12, pero dado que conseguimos que nos acepten salir un poco más tarde, pues lo alargamos un poquito para hacer la ribera completa del Tormes a su paso por Salamanca. Véase el esquema de WikiLoc.

Mira por dónde casi se desbaratan los planes. A Fernando se le rompió la cadena y gracias al taller de bolsillo que llevaba Juanjo se pudo reparar in situ y pudimos continuar.

Ibamos con el tiempo justo para ducharnos y salir del hotel camino de Avila. Juanjo llevaba todo el finde pensando en comprarle un regalito a su mujer en la famosa «Tienda de Lis«. Justo pasamos cerca y no se podía ir sin comprarlo. Ya se sabe «tiran mas dos…., que dos…..» pues eso, que convenció a Paco para que se quedara con él y nosotros seguimos al hotel. El precio ?,.., pues que volvieron sin ducharse. Aquí quien podría decir algo es Pedro que iba con ellos en el coche, pero Pedro es muy discreto.

Nos despedimos de Juan.V en el mismo lugar que le dimos la bienvenida dos días antes y tomamos rumbo a Avila donde habíamos quedado para comer con Pepa en este restaurante al pie de la muralla. Restaurante «El Lienzo». Oye, muy bien, comimos estupendamente y a muy buen precio. Recomendable.

Pepa se presentó, como es ella, de punta en blanco, bueno de rosa mejor dicho. No parece que pasen los años por ella, decimos. Lo mismo digo, dice ella.

Y así, después de la comida, ésta si ya es de despedida, acercamos a Pepa a su barrio y tomamos rumbo a Galapagar unos y a Colmenarejo otros.

Y colorín colorado…., hasta la próxima en la que seguro que Juan ya está pensando. De momento, hemos ampliado el grupo con tres estupendos nuevos colegas.