28 de octubre de 2021. Desde Rivas a Perales de Tajuña y por la Vía Verde. Hoy toca excursión desde Rivas por el recorrido del antiguo tren de Arganda, si, ese, el que pita más que anda. Rivas – La Poveda – Arganda – Morata – Perales de Tajuña y vuelta parando a comer en Morata. Protagonistas: Los Abrojos, los de la foto de arriba.

Hace días desde la última salida por el «Ala Norte» y ahora tocaba por la del Sureste. Quedamos en salir desde Rivas hacia La Poveda por una alternativa al puente verde, ahora en obras, y por carril bici La Poveda – Arganda coger la Vía Verde del Tajuña en Arganda hasta Perales.

Desde casa de Antonio salimos Pedro, Juan, Fernando y yo sobre las 11:00h en dirección a la laguna del Campillo cruzando el Jarama por el «Puente de Arganda», el famoso puente de hierro protagonista importante en la «Batalla del Jarama» durante la guerra civil. por cierto, a la hora que salimos Antonio debía estar dormido en el quirófano. Le estaban haciendo una ITV en una rodilla, nada importante pero se perdió la excursión, afortunadamente para él. Por cierto, Fernando viene en bici desde Canillejas por lo que lleva ya 20 km, necesita hacer su cupo diario de no se cuantos kms.

Pasado el puente de hierro seguimos un camino por la margen derecha del río hasta la «Estación-Museo del Tren de Arganda». Al ser la única alternativa y estar cerrado el «Puente Verde», el camino, a pesar de su estrechez, está bastante concurrido.

El tramo de vía entre Rivas y La Poveda lo recorre actualmente un tren antiguo que lleva de excursión a niños y padres los domingos en los meses de primavera y verano.

Seguimos por el carril bici entre La Poveda y Arganda que discurre por el recorrido de la antigua vía del tren, hasta el comienzo de La Vía Verde del Tajuña junto al Mercadona de Arganda.

Esta Vía Verde es una bendición para los cicluturistas veteranos como nosotros, bien cuidada, casi 50 km desde Arganda hasta Ambite o Estremera, con una subida suave a la Cementera de Morata en los dos sentidos, Arganda-Morata y al revés y que rompe la monotonía de la Vía en el llano.

La subida suave a la cementera de Morata sirve para estirar el pelotón, y quien creéis que se queda de farolillo rojo ?. Pues ese, ese que estáis pensando. Antes de llegar arriba, me encuentro a Fernando de vuelta en mi busqueda. Un poco exagerao el tío…

Seguimos hasta Morata, ahora todo bajada, y paramos a reservar en el restaurante «La Tinaja». Menú baratito y cuidado. No es necesario reservar, nos dicen, y como es un poco pronto para comer decidimos llegarnos hasta Perales de Tajuña y vuelta para hacer un poco más de apetito. Craso error….!!!

En el camino a Perales encontramos a unos operarios desbrozando los laterales de la Vía Verde. Los hierbajos cortados se esparcían por el firme de la Vía y en un tramo de unos 200 metros fuimos pasando por encima de ellos.

A la entrada de Perales preguntamos por un buen restaurante que, como pedimos siempre, cumpliera con eso de la tres B´s. Un paisano muy solícito nos dice que si, que hay uno y que le sigamos detrás de su coche. Nos lleva a uno a la salida del pueblo, le damos las gracias y decidimos que tiene mejor pinta el de Morata. Con las mismas, damos la vuelta y…, a comer a Morata. 7 km más antes de sentarnos a la mesa.

Carretera y Vía Verde discurren en paralelo al río Tajuña por el valle hasta Morata.

Fernando se vuelve por carretera porque quiere localizar unas trincheras de la guerra civíl. Morata fue un importante enclave republicano durante casi toda la contienda y donde lucharon gran parte de la Brigadas Internacionales en defensa de La República. 

Y nosotros volvimos por la Vía Verde.

Y volvimos a pasar por donde estaban desbrozando los operarios. Y que desbrozaban ?, pues unas plantitas aparentemente inofensivas pero que son el terror de los ciclistas. Estas que se ven aquí tan verdes…,  ¡¡¡ abrojos !!!.

Yo iba delante de Pedro y Juan e, inexplicablemente, les estaba sacando ventaja, mucha ventaja..!!. Hasta que recibo una llamada, es Pedro: «Oye, que Juan ha pinchado». Me paro y veo que mi rueda delantera tiene algo raro pegado, lo quito y oigo «ffffzzsss…». Y ahora caigo, «stúpido de mí…», miro el pincho diminuto que he quitado y veo que es un abrojo. La cámara estaba llena de ellos agarrados como lapas.

Así que tocó ir hinchando las ruedas cada 200 metros hasta recorrer los últimos 2 kms (menos mal), hasta el Hostal La Tinaja donde pudimos comprobar el desastre: 8 ruedas pinchadas, y con no menos de 10 pinchos en cada una.

Con nosotros estaba también un muchacho ecuatoriano que había venido desde Perales con su hija y le había pasado lo mismo. El hombre montó a la hija en un autobús y él quería volver a Perales, montado en una de las dos bicis y la otra a cuestas…!!!. No sabemos que habrá sido de él.

Buscamos tiendas de bicis en Morata para comprar cámaras pero no hay ninguna. Y ahora que ?. Que hacemos ?.  Fernando propone irse él a Rivas y traer la furgo (hinchando las ruedas de su bici cada cierto tiempo, claro). No, no es buena idea.

Y nos acordamos del otro miembro del grupo que se ha perdido la salida por alguna historia que tenía que resolver… «Jose Pablo…, nuestra salvación..!!». Ni que decir tiene que no lo dudó ni un instante. Cogió su coche y se vino a Morata, a La Tinaja.

Y con las mismas, nos metimos en el restaurante a disfrutar de nuestro estupendo menú de jueves (a 10 euritos), y con la con una paellita que estaba estupenda.

Allí esperamos a José Pablo que se llevó a Juan de vuelta a Rivas donde cogió la furgo y nos vino a recoger de nuevo a Morata. Gracias, mil gracias Jose Pablo…!!!

Y aquí terminó la aventura. Aprendimos una buena lección, ¡¡¡ OJITO cuando el camino tenga muchos hierbajos sospechosos !!!.