De Caravaca a Baños de Mula, de Campoamor a Cartagena, Monte de las Cenizas y Portman y vuelta al Mar Menor con ayuda del Ferry. Un recorrido por tierras murcianas que, aunque algunos las tenemos ya muy vistas, siempre hay algo nuevo y sorprendente en las rutas que nos prepara Juan. Esta foto no es de ese día, pero es chula, no ?

14 de junio de 2021, primer día de ruta: Caravaca – Baños de Mula

Iniciamos esta andadura por tierras murcianas en Caravaca de la Cruz donde termina la llamada Vía Verde del Noroeste en la que antaño se asentaba la línea del ferrocarríl de vía estrecha que unía Orihuela con Caravaca pasando por Murcia y que, entre otros usos, era utilizada por peregrinos que ivan a Caravaca desde diferentes orígenes de Alicante y Murcia.

Temprano viajamos con la furgo hasta Caravaca desde Madrid y, antes de afrontar la primera etapa, hay que preparase adecuadamente ya que el desayuno de la mañana está ya en los talones. 

Además de paparajotes, los murcianos tienen una cocina variada y, sobre todo, consistente.

El menú murciano suele ser de digestión lenta.

Y dado que ya vamos justos de tiempo, decidimos que la digestión se hace mejor sobre la bici y bajo el fresquito de la tarde murciana. En marcha…!!

Desde Caravaca a Baños de Mula, primera parte de la Vía Verde del Noroeste que discurre sobre el antiguo trazado ferroviario entre Murcia y Caravaca de la Cruz y que constituye el tramo final del Camino de Levante de peregrinación a Caravaca desde Murcia y Alicante.

Estos, aproximadamente, 45 km discurren entre pinares y matorrales, túneles y viaductos por zonas de sierra baja en Ceheguín y Bullas  y las vegas con plantaciones de frutales de Mula. 

Estas fotos no son mas que una pequeña muestra del recorrido. Aquí podemos ver muchas más que nos dan una idea de lo bien recuperada que está la Vía.

Túneles y viaductos alternan con pinares y plantaciones de frutales de la huerta murciana.

Desde Mula desaparece la vía por el interior de la población y resulta difícil localizarla. Una señora nos indicó que… «atravesáis esa tabla (de frutales), y os la encontráis enseguida».

Retomamos la vía y enseguida se nos acaba de nuevo. Seguimos por carretera secundaria hasta Baños de Mula donde ya nos espera Juan que se ha adelantado con la furgo.

Nos esperaba Juan con una sorpresa….

Una piscinita de aguas termales para los cuatro solitos. Agüita caliente procedente de los acuíferos del río Mula. Que gozada después de los más de 45 km de bici por la tarde después de comer.

Y después, deprisita a buscar un sitio para cenar y ver el partido de camino a Campoamor. Es el primer partido de  España en la Eurocopa. Como siempre, la eterna discusión con los dos no futboleros. ¡¡¡ Ya estamos con el fútbol….!!!. Peor que nuestras mujeres. De todas formas, el partido fue un chasco, lo vimos cenando en el restaurante «La venta del Puerto I» (puerto de la cadena). Buen sitio para comer.

Martes, día 15. Segundo día de ruta: Campoamor – Cartagena.

En el apartamento de Antonio en Campoamor hicimos reparto de camas. A Antonio no le íbamos a echar de su habitación, no se dejaría, y como, según parece, mis cánticos de tenor por la noche no dejan dormir a alguno (que sobre ese asunto hay mucha tela que cortar), pues yo asumo que me quedo con el sofá y dejo a Pedro y Juan como pareja bien avenida en la habitación de dos camas. Y así todos contentos. El sofá es realmente cómodo.

Desayunamos en un bareto cercano. Un desayuno estupendo: zumo, tostadas, croisants,…. Genial. Y seguídamente, a la faena. Nos espera Cartagena donde pasaremos la próxima noche. 

Y de Campoamor a Cartagena, por donde ?. Pues por aquí, por la vía de servicio del Canal de Cartagena, parte final del ramal del Trasvase Tajo-Segura hasta el campo de Cartagena, que viene desde Jacarilla (Alicante) hasta los depósitos de Tentegorra en las proximidades de Cartagena.

Recorrido llano, con mínima pendiente hacia Cartagena y cuya dificultad puede ser tan sólo el viento, si es que lo hace. 

Durante unos Kms nos acompaña Paulino, un amigo de Juan que decidió huir de Madrid hacia lugares más tranquilos. Ahora vive en la costa tan agusto. 

La ruta es prácticamente llana, cuesta abajo claro con un desnivel supongo que no más del 1%, el suficiente para que el agua baje. Hoy no hay viento así que, tranquilitos hasta el final en Tentegorra en las proximidades de Cartagena.

Justo a mitad del camino despedimos a Paulino que da la vuelta hacia sus dominios acompañado de Juan que recogerá la furgo y nos esperará en Cartagena. 

Antonio, Pedro y yo seguimos hasta Tentegorra, final del Canal. De ahí por otro carril hasta Los Dolores en las cercanías de cartagena. Descanso para reponer líquidos y hasta el hotel en la zona nueva de Cartagena. Ducha y rápidamente comida en un bar próximo. 

Y por la tarde conseguimos, con enchufe, hacer una visita al Arsenal donde está la base de submarinos. Allí pudimos ver alguna reliquia del pasado. Este de aquí lo he sacado de internet, pero alguno había similar. Vuelta por el centro de Cartagena, picamos un poco en «Las Fuentes» y al hotel.

Miércoles 16, tercer día de ruta: Las Cenizas y Portman

Salimos de Cartagena en la furgo hasta Los Belones. Hoy subimos al monte de Las Cenizas con sus dos super cañones y bajaremos después a Portman. Lo que bajamos a la bahía de Portman habrá que subirlo después.

A la batería del Monte de Las Cenizas se sube por un camino pedregoso de casi 3 km con un desnivel del 5% (155 m en 2,87 km). 

Uno a uno fuimos llegando. Pedro, ayudado por los vatios, se adelantó e hizo de reportero gráfico.

Juan hizo esta ruta bastante mermado físicamente. La espalda le dio un poco de guerra.

 

Y la curiosa y monumental puerta de entrada de estilo maya. Arriba el escudo de España sin la corona real. Era la época de la república.

Y desde arriba, espectaculares vistas sobre la bahía de Portman.

Muy interesante la historia de la construcción de la batería con sus dos cañones de casi 18 metros de longitud de tubo y 86 toneladas que lanzaban proyectiles de casi una tonelada a 35 km de distancia. Interesante de leer.

Para subir los cañones se utilizó «La Cotorruela», una máquina de vapor sobre 200 m de railes que se iban desmontando y montando a medida que se subia la cuesta. «La Cotorruela» la manejaba el Sr. Cotorruelo.

Y aquí el tamaño de estos «angelicos» que, dicho sea de paso, aparte de los disparos de prueba, parece que no fueron utilizados nunca.

 Bueno, para hacerse fotos encima de ellos parece que si han servido. Aquí Pedro, más feliz que una perdiz.

Bajamos del monte de Las Cenizas hasta la carretera en dirección a Portman. El camino bien excepto un tramo muy pedregoso. En un suspiro estábamos en el mar.

Este de aquí es Fernando un año antes en la playita de Portman en una visita familiar. Como me robaron el móvil pues no tengo fotos. La arena negra es típica de la bahía. Son los restos de escoria de las minas de antaño.

Y aquí la bahía (cortesía del sr. Google) con las recientes obras de recuperación ya terminadas. 

Y esta la playita donde se baña Fernando…., y Juan…, y Pedro.

Y ahora hay que subir la cuestita que bajamos tan fácil. Es nuestro particular Tourmalet. 

La subida desde Portman se las trae, es como un pequeño Tourmalet para nosotros, al menos para mi, para Pedro, el de los vatios, menos claro. 

Aquí Juan que hizo el viaje un poco tocado levanta el puño en señal de victoria. Y, a continuación, todo bajada hasta Los Belones donde teníamos la furgo. Toca comer. 

Y para completar el día recorrimos el tramo entre LoPagán y La Veneciola de La Manga donde nos dimos un merecido bañito en el Mediterráneo, el Mayor como le dicen allí.

Eso si, sin molestar a los flamencos que están a lo suyo.

 Jueves 17, 4º día de ruta: Vuelta al Mar Menor.

La Clásica, vuelta a la laguna salada. Son 50 km con el aliciente final del ferry entre Tomás Maestre y Santiago de la Ribera o al revés, dependiendo de los horarios del barco.

Dejamos la furgo en Santiago de la Ribera y partimos por la ribera del Mar Menor: Los Alcázares, Los Urrutias, Los Nietos, Los Belones y las Salinas de la Manga. 

De ahí, 14 km de La Manga hasta el puerto Tomás Maestre donde nos esperaba un arroz junto al menor en Pedro´s, un restaurante al que yo voy a menudo y siempre ha resultado bien.

Ensalada, chipirones, arroz a banda y el mar a 20 metros de nosotros. Que podía fallar ?. El arroz estupendo pero…., después de un rato alguien dijo… «este trozo de pescado sabe a amoníaco..!!!». Y así nos encontramos con que parece que, dado que no había mucha clientela, intentaban no desperdiciar algo que debía llevar ya demasiado tiempo en la nevera. Una pena, la verdad. Pedro´s perdió cuatro posibles futuros clientes.

Y con mal sabor de boca (nunca mejor dicho), cogimos el ferry hasta Santiago de la Ribera. 

Y para completar el fin de ruta pensamos en despedirnos con un baño final en la playa de la urba de Antonio. Y allí que fuimos de cabeza sin pasar por el apartamento a dejar las cosas. Y que error…!!!

Dejamos la fugo a pie de playa con los trastos dentro y nos fuimos a unos 30 metros a bañarnos absolutamente confiados. Cuando volvimos nos enontramos la sorpresa. La furgo abierta y bolsas y carteras desaparecidas. Pedro  y yo sin móviles ni carteras, Antonio sin cartera y Juan, más previsor, se llevó ambas a la playa. 

A la mañana siguiente nos llamaron de la policía, alguien había devuelto las carteras, sin dinero por supuesto, pero al menos tuvo la consideración de devolver la documentación. Gracias amigo chorizo.

Y vuelta a casita